Cuando el dato miente: lo que los cargos de la SMA contra ENAP Aconcagua enseñan sobre auditar con tolerancia cero a la desviación

La SMA formuló cuatro cargos contra ENAP Refinerías Aconcagua, dos gravísimos, por datos de recuperación de azufre manipulados y emisiones de antorchas omitidas. Qué pasó, qué arriesga la empresa y cómo detectar información falsa en toda la cadena de suministro antes que el regulador.

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Cuando el dato miente: lo que los cargos de la SMA contra ENAP Aconcagua enseñan sobre auditar con tolerancia cero a la desviación

Durante tres años, los reportes decían que el Sistema de Recuperación de Azufre de la Refinería Aconcagua cumplía con el mínimo del 98%. La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) recalculó los datos y obtuvo 94,1% en 2023, 90,5% en 2024 y 90,2% en 2025. El problema no era la falta de información. El problema era que la información existía, se entregaba a tiempo y estaba mal.

Ese es el riesgo que más cuesta ver en compliance: el documento que llega a tiempo, con el formato correcto y con el contenido equivocado.

Qué formuló la SMA

El 26 de octubre de 2026 la SMA notificó la formulación de cargos contra ENAP Refinerías S.A., titular de ENAP Refinerías Aconcagua (Concón, Región de Valparaíso), por incumplimientos al Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica de Concón, Quintero y Puchuncaví (D.S. N° 105/2018 del MMA) y a la Norma de Emisión de Ruidos (D.S. N° 38/2011 del MMA). Son cuatro cargos:

Cargo Clasificación preliminar Hecho imputado
Eficiencia del Sistema de Recuperación de Azufre Gravísimo Bajo el mínimo anual de 98% entre 2023 y 2025. Según la SMA, los datos presentados fueron "manipulados internamente" para simular cumplimiento.
Límite anual de SO₂ (1.145 t/año) Gravísimo Se omitió históricamente la corriente de flaring (antorchas), la segunda fuente de emisiones de la refinería. Reestimado: 1.277 t en 2023 y 1.168 t en 2024.
Validación del CEMS Leve Sistema de monitoreo continuo de emisiones de una unidad sin validar, lo que afecta los datos en línea a la ciudadanía.
Ruido nocturno Leve Hasta 57 dB frente a un límite de 45 dB (nov.–dic. 2025), vinculado a 16 denuncias ciudadanas.

La SMA explicó que los dos cargos gravísimos se deben a la "ocultación, alteración e imprecisión deliberada de antecedentes técnicos" que le impidieron ejercer a tiempo sus facultades de fiscalización y sanción. Si se confirman, las multas podrían sumar hasta 22.000 UTA (más de US$ 19 millones). La empresa tiene 15 días hábiles para presentar un programa de cumplimiento y 22 para formular descargos. La SMA anunció además que remitirá antecedentes al Ministerio Público y a la Contraloría.

Hay que decirlo con precisión: la formulación de cargos inicia un procedimiento, no es una sanción. ENAP informó que fue la propia empresa la que detectó y comunicó las inconsistencias a la SMA y a la Fiscalía, que incorporó las antorchas en el reporte de 2025, que cumplió el límite de SO₂ en 2025 y en lo que va de 2026, y que desvinculó a trabajadores en el marco de una reestructuración de su cumplimiento ambiental. Los ministerios de Energía y Hacienda calificaron los hechos de "inaceptables" y exigieron a la empresa seguir colaborando y fortalecer sus controles.

La lección no es ambiental. Es de integridad del dato

La frase más importante del caso no está en los cargos. Está en la declaración del superintendente Emanuel Ibarra: la SMA está cruzando los antecedentes que las empresas cargan en los distintos sistemas para detectar información falsa.

Dicho de otro modo, el regulador ya no lee los reportes uno por uno. Los compara entre sí. Y cuando un regulador empieza a cruzar datos, cualquier inconsistencia que la empresa no haya detectado primero termina siendo un hallazgo de la autoridad.

Esto tiene una consecuencia directa para las mandantes. En este caso, según la SMA, la manipulación fue interna. Pero la misma estructura de riesgo, un indicador que se reporta como cumplido y que nadie contrasta con una fuente independiente, existe en cada eslabón de la cadena de suministro:

  • el contratista que declara cotizaciones pagadas;
  • el proveedor que certifica la disposición de residuos;
  • el transportista que reporta mantenciones;
  • el laboratorio o la entidad técnica que entrega mediciones;
  • la empresa de servicios que acredita la habilitación de su personal.

En todos estos casos, la mandante recibe un documento. La pregunta es si alguien verifica que el documento sea coherente con la realidad.

Por qué la auditoría periódica no lo detecta

La auditoría tradicional tiene tres puntos ciegos frente a la información falsa:

  1. Revisa lo que se le entrega. Si una corriente de emisiones no se reporta, no aparece en ninguna planilla. Lo omitido no genera alertas.
  2. Aplica filtros de materialidad. Una diferencia de pocos puntos porcentuales en un indicador técnico, o de unas decenas de toneladas sobre un límite de más de mil, puede parecer menor. En el cargo de SO₂ de 2024 el exceso reestimado fue de 23 toneladas, cerca del 2% del límite.
  3. Llega tarde. Una revisión anual descubre en 2026 lo que ocurrió en 2023. Para entonces la exposición ya se acumuló durante años.

Cómo detectarlo de forma inteligente

Detectar información falsa no requiere adivinar intenciones. Requiere comprobar si los datos son coherentes. Estas son las técnicas que funcionan en cualquier eslabón de la cadena:

1. Cruce con fuentes independientes. Cada dato autodeclarado debe contrastarse con una fuente que el declarante no controle: registros públicos, sistemas del regulador, entidades técnicas acreditadas, información tributaria o previsional. Es exactamente lo que la SMA dice estar haciendo.

2. Balances físicos y lógicos. Si entra azufre en el crudo, el azufre tiene que salir por algún lado: recuperado, emitido o en el producto. Un balance que no cierra es una alerta, aunque cada reporte cumpla por separado. El mismo principio sirve fuera de lo ambiental: horas declaradas frente a dotación acreditada, facturación frente a cotizaciones, kilómetros frente a mantenciones.

3. Detección de anomalías y de "demasiado bueno". Los datos reales tienen ruido. Una serie que cumple justo en el umbral mes tras mes, que no varía cuando cambia la operación o que repite valores es una señal tan importante como un incumplimiento.

4. Completitud del inventario. La pregunta no es solo si lo reportado es correcto, sino si está todo. En este caso la falla imputada fue omitir una fuente completa. Mantener un inventario de fuentes, contratos, trabajadores o actividades, y verificar que cada uno tenga su dato, detecta omisiones que ninguna revisión de documentos encuentra.

5. Cadena de custodia de la evidencia. Quién generó el dato, cuándo, con qué instrumento y quién lo modificó. Un dato sin trazabilidad no es evidencia.

6. Monitoreo continuo, no fotográfico. La evidencia tiene que revisarse cuando se genera, no un año después. Así la desviación se ve en el mes en que ocurre.

Tolerancia cero a la desviación: un principio de auditoría, no un eslogan

En materia de integridad, la tolerancia cero significa algo concreto:

  • Toda desviación se investiga. No existe una diferencia "inmaterial" cuando lo que está en duda es si el dato es verdadero. Un 2% de diferencia puede ser un error de redondeo o la punta de una manipulación, y solo se sabe investigando.
  • No hay cierre sin causa raíz. Cada alerta termina con una explicación documentada: error, cambio operacional legítimo o falsedad.
  • El mismo estándar para todos los eslabones. El contratista de primer nivel y el subcontratista de tercer nivel se verifican con la misma regla.
  • La autodetección se premia. El caso muestra el valor de detectar y reportar primero: ENAP sostiene que fue ella quien informó a la autoridad. Un sistema que encuentra sus propias desviaciones está en mejor posición que uno que se entera por el regulador.

Esto conecta con la Ley de Delitos Económicos y con el aumento de la exposición sancionatoria ambiental: la responsabilidad ya no se limita a la multa administrativa, y la SMA anunció que enviará antecedentes al Ministerio Público.

Recomendaciones para la mandante

  1. Mapee qué datos de su cadena son autodeclarados y cuáles se verifican contra una fuente independiente. La brecha entre ambos es su exposición.
  2. Defina reglas de consistencia, como balances, rangos esperados y correlaciones, para los indicadores críticos de cada contratista.
  3. Elimine los umbrales de materialidad en señales de integridad. Mantenga la materialidad para priorizar, nunca para descartar.
  4. Exija trazabilidad: origen, fecha y responsable de cada evidencia.
  5. Pase de la auditoría anual al monitoreo continuo de los contratistas y proveedores críticos.
  6. Documente cada investigación de desviación. Si el regulador cruza datos, usted debería poder mostrar que los cruzó antes.

Nuestra perspectiva

El caso ENAP Aconcagua muestra hacia dónde va la fiscalización en Chile: reguladores que cruzan información entre sistemas y que tratan la falsedad como una infracción gravísima en sí misma. Las mandantes deberían aplicar a su propia cadena de suministro el mismo estándar que la autoridad empieza a aplicarles a ellas.

En Califix trabajamos con este enfoque. Nuestra tecnología de Continuous Due Diligence monitorea de forma continua el riesgo legal, tributario, judicial y financiero de la cadena de contratistas y lo contrasta con fuentes independientes, en lugar de esperar al documento del próximo trimestre. Si quiere ver cómo se aplica la tolerancia cero a la desviación en su cadena, conversemos.


Fuentes